¿Ha acertado el gobierno de Boston al repartir pipas de crack entre los adictos de la zona? Es difícil saberlo. Pero lo que está claro es que los comerciantes de la zona están preocupados. Muchos de ellos dicen que los adictos están causando conflictos y problemas a sus negocios, por lo que, en vez de mejorar la situación, ha terminado empeorando.

Lo que pensaba el ayuntamiento es que los incidentes se terminarían porque los adictos tendrían aquello que necesitaban para mantener sus adicciones bajo control. Por desgracia, no se habían planteado que una gran parte de estos adictos no se conformaría con lo que han recibido, sino que siempre buscarían más y que, además, recibir ese material no los ayudaría a intentar abandonar el consumo de drogas.

En especial, hay una zona de Boston que es conocida como la milla de la metadona, donde el número de casos e incidentes se sigue multiplicando a diario. Ahí es donde se acumula una mayor cantidad de adictos a las drogas y de, al mismo tiempo, personas sin hogar. Esa combinación está haciendo que los negocios de la región se vean muy afectados.

Desde que las pipas se hayan repartido gratis entre los adictos al crack y a la metadona, el vandalismo y los incidentes de daño a la propiedad han aumentado. Restaurantes, tiendas y otros negocios se quejan al ayuntamiento de cómo están sufriendo rotura de cristales y otros incidentes prácticamente todas las semanas. No ven que la situación se quede bajo control ni que se reduzcan los problemas.

Además, se menciona que la situación está captando la atención de adictos de otras zonas del país que ya han visualizado Boston como territorio donde pueden recibir material gratis y potenciar sus adicciones de una manera totalmente distinta. Por ello, la sociedad y los empresarios le piden a Boston que tome medidas y pare esta situación cuanto antes.

Artículos recomendados