Quizá porque no es algo importante científicamente o quizá por no darle más repercusión a la marihuana, pero desde hace mucho tiempo se desconoce el motivo por el cual, después de fumar marihuana, es habitual tener hambre. Ahora un estudio arroja luz sobre este curioso misterio.

Del estudio se desvela algo curioso que, en cierta manera, resulta una paradoja. Como ya se sabe, la marihuana provoca efectos diversos en el organismo. Llega a influir de una manera u otra dependiendo del elemento con el que se cruza e interfiere. Con el hambre, el resultado es curioso. Lo que ocurre es que, cuando la marihuana llega a las neuronas que, en el cerebro, bloquean la sensación de hambre, estas reaccionan con locura. En vez de hacer su trabajo de bloquear, se ponen en marcha de forma opuesta.

Eso lleva a que después de fumar la marihuana siempre suela ser muy habitual que tengas hambre y que, además, tu cuerpo te esté pidiendo comida basura. Los recursos más habituales a los que se recurre suelen ser el chocolate en cualquiera de sus formas o las patatas fritas u otros snacks similares que permiten aliviar el gusto por la comida salada.

Esto ocurre incluso si cuando has terminado de fumar marihuana tu estómago todavía está lleno porque, por ejemplo, hayas estado comiendo de forma notoria un rato antes. El cerebro se sentirá engañado de una u otra manera y tendrá que generar esa sensación de hambre a la que no te podrás resistir de ninguna forma. Hagas lo que hagas, acabarás asaltando al armario o la nevera en busca de algo dulce y salado que llevarte a la boca.

Recuerda que el consumo de marihuana no es recomendable y que los efectos en todo el organismo pueden ser notorios más allá de que, al final, vayas a tener un poco de hambre.

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