¿Sorprendido? El actor Robert Downey Jr., uno de los más famosos de Hollywood, un héroe de pequeños y mayores por haber interpretado al legendario Iron Man, era un drogadicto. Y lo fue durante muchos años hasta que consiguió recuperarse y abandonar el consumo de una vez por todas. No fue fácil, ya que su problema es que comenzó a drogarse cuando solo tenía 6 años.

El problema del actor fue, por desgracia, su propio padre, fallecido recientemente. No tenían una relación muy íntima y la única forma en la que su padre sabía conectar con él fue consumiendo drogas. A los 6 años le dio a probar su primera marihuana y, a partir de ahí, le fue introduciendo en otras sustancias.

Tampoco tardó mucho en probar la cocaína. Y, teniendo en cuenta su trabajo en Hollywood, se convirtió en algo normal para él que siempre tuviera acceso a marihuana y coca en fiestas y todo tipo de eventos. Además, se encontraba en esa generación y grupos donde su consumo estaba normalizado. Durante su adolescencia, el amor de Downey por su padre, y viceversa, le llevó a experimentar con todo tipo de sustancias ilegales y, por supuesto, con grandes cantidades de alcohol.

La primera vez en la que se intentó desenganchar fue gracias a su amigo, el también actor Sean Penn. Este le llevó a una clínica de desintoxicación, pero Robert escapó unos pocos días después. El momento de la verdad llegaría en 2003, cuando la futura esposa de Robert y Mel Gibson, le ayudaron a que finalmente dejara las drogas de una vez por todas.

Unos pocos años más tarde, limpio y en forma, Robert Downey Jr. Cambiaba su vida al transformarse en Iron Man y dar inicio al universo Marvel tal y como lo conocemos. Hoy día, es una persona totalmente nueva.

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