Los traficantes intentan salirse con la suya sea como sea. Y, para ello, cada vez están pensando en planes más extraños que les permitan introducir las drogas en los países de consumo. En este caso, se ha descubierto en Málaga una enorme cantidad de hachís que estaba circulando dentro de tomates.

¿Tomates, tomates? No, tomates falsos. Pero tomates, al fin y al cabo. ¿A quién se le ocurren este tipo de planes y cómo puede ser que alguien haya decidido investigar los tomates falsos para ver si tenían droga en su interior? Hay que aplaudir el esfuerzo tanto de la Policía Nacional como de la Guardia Civil, porque no parece un caso sencillo precisamente.

En los tomates había una cantidad superior a 22 toneladas de hachís. El plan es que esos tomates se hubieran llevado desde España hasta Francia. Pero la jugada salió mal. Primero, los traficantes estaban probando con un envío de 2.600 kilos dentro de una furgoneta llena de tomates falsos.

Cuando la policía interceptó la furgoneta en cuestión, los tripulantes de la misma los condujeron hasta el punto de partida, que no era otro que un polígono industrial situado en Mollina. Allí se descubrió que, junto a los 2.600 kilos encontrados en la furgoneta, había 19.700 kilos más. El trabajo de la policía ha derivado en que se detenga a 10 personas y de estas ocho ya han entrado en prisión prácticamente de manera inmediata. El valor que se calcula que habría tenido el producto en el mercado es de alrededor de 45 millones de euros.

Llevando la investigación más a fondo se ha descubierto que la central de los traficantes estaba en Córdoba y que, desde allí, se gestionaba el reparto de hachís a distintas ciudades españolas y a Francia. El descubrimiento ha dejado al aire un entramado complejo en el cual participan todo tipo de colaboradores, personas encargadas de seguridad, de custodia o de logística. Por ello, es posible que haya más detenciones en fechas próximas.

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