La situación con el fentanilo está siendo desquiciante para las autoridades de Estados Unidos. Los cargamentos no dejan de llegar y de intentar colarse para su venta ilegal en las calles. Recientemente, por ejemplo, han sido detenidas dos personas que intentaron introducir en el país más de 90000 pastillas de fentanilo.

Los detenidos, dos hombres de Washington, tuvieron la idea de esconder las pastillas de fentanilo dentro de los tubos de patatas fritas que son tan habituales en Norte América y que nosotros conocemos bien porque es la forma en la que las vende la marca Pringles.

Estas dos personas ya estaban siendo investigadas porque se pensaba que formaban parte de una organización criminal transnacional que tiene una gran red de importación-exportación y venta de drogas. En este caso intentaron introducir las drogas a través del condado de Whatcom, donde los agentes encargados de la región tuvieron la colaboración de agentes especiales de HSI (Homeland Security Investigations) para poder llevar a cabo su trabajo.

La intención era hacer la entrega de las pastillas en Bellingham. Se siguió a los sospechosos y los agentes vieron que, en un momento dado, uno de los detenidos estaba haciendo la entrega de una gran bolsa. En ella descubrieron que se encontraban escondidos nada más y nada menos que 10 kgs de pastillas de fentanilo.

El motivo por el cual estos traficantes se expusieron al riesgo de ser detenidos, posiblemente incluso después de saber que había una investigación contra ellos, se encuentra en los elevados precios que está alcanzando el fentanilo en estos tiempos. Su coste en las calles se multiplica y los intentos por importar cargamento aumentan en proporción.

Pero también están aumentando las muertes que se producen por sobredosis. Tal y como las autoridades sanitarias avisan, el fentanilo tiene una potencia 50 veces superior a la heroína y 100 veces superior a la morfina. Por ello, es extremadamente peligrosa.

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